Por R. II
...En una playa escondida
en un recóndito lugar
allí nos entregamos juntos
a las bravas olas del mar
Era un ocaso estival
eras tu,bella princesa
vi en tus ojos el mar
unido al cielo con fuerza
Eran tus cabellos rubios
llenos de gran rebeldía
y bailaban de alegría
mis dedos entre los tuyos
Sentiste una suave caricia
en tus mejillas de seda
y fue esta la primicia
del pecado que nos lleva
Tu me miraste a los ojos
y yo los fijé en los tuyos
y pase mi mano sobre el fuego
quemando así mi orgullo
de ser poseedor del mundo
Pecado de juventud
y plata en la madurez
ese fue nuestro signo
de habernos amado una vez
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