Por amistad
Que Dios bendiga
la tierra que nos vio nacer
porque la Amistad nuestra
se forjó en ella.
Nacimos en las crestas
del Valle del Silencio.
Comenzamos libres
nuestro descenso,
rapaces que descarnan este infierno,
y según crecimos, rocas, troncos
animales que lloraban nuestra piedad
arrastramos con nosotros.
Quizás no tan salvajes ya
somos dagas que la piel surcan
de la espalda de la Dama
y a la vez ríos de sangre
que discurren por la llaga.
Los trazos se cruzan
y el tibio rojo latido
se mezcla a borbotones
bajo un cielo gris herido.
Ya no cabalgamos solos
levantando a nuestro paso polvo
Somos ahora la misma nube que ciega
a los que nos persiguen,
niebla que la Vida
que al amanecer acaricia
paladea
y se embriaga en vinos jóvenes
afrutados pechos de doncellas.
Ya no depredamos el mundo porque es nuestro
¡Oh Capitán, amigo mío!
mi espíritu eternamente decadente
se retuerce
en el delta que intenta
dividir la fuerza que nos mueve
craso error
tú eres tú más yo
y yo soy yo más tú.
Siente que hoy no puedo acompañarte
en tus legionarias aventuras
Ve que tardaremos
en hendir de nuevo esquistos,
en herir penillanuras
con cantares y gritos
locuras, poemas e himnos.
Se sumerge en mórbidas alquimias.
Hoy me quedo y tú te vas
pero a los dos nos acompaía
nuestra omniscente amistad.
¡Oh hermano que no tuve!
¡Oh brazo que asiste mis caídas
luz que ahuyenta mis demencias
paz que amansa mis iras!
¡Carpe diem, oh Capitán, mi Capitán!
y que un soldado de Cristo
te proteja en tu desierto caminar...
A mi amigo, mi hermano, "Sangre y Agallas", el día que entró en la Legión
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