Los Amantes
Observa a los amantes.
No es menos la calidez de sus miradas
enlazadas
que los retazos de luz que entre cortinas
juguetean al atardecer.
Esa luz, que como mil brillantes
en lágrimas se refleja
que por él derramó ella,
se esconde para no ver las penas
que gritó por ella él.
Observa a los amantes.
Comparten un plato,
un trozo de pan
y fruta hecha pedazos.
Se sonríen,
con las manos retozan
por encima de la mesa
y por debajo,
y con sedosa, tierna süavidad
labio se acaricia contra labio.
Escrito está
en el Libro de la Vida
que de su frágil vientre nacerán
por su amor
con nombre de esperanza,
algún día.
Escrito en el Libro está
de la Sabiduría
que romper nadie pretenda
las hebras de este divino tejido
pues de este fino oro se ha cosido
la fuerza de ya
un solo ser.
Ora camino de luz,
ora camino de tinieblas
Gotillas de rocío que se trazan
desde pétalos a afiladas
las espinas del rosal
Vida que recoge en su cáliz
el espíritu de los Poetas Muertos
Tesoro que ellos protegerán
Así sea.
u.p.m., junio de 2002
Por la boda de mis mejores amigos
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