September 30, 2009

Gymnopédie

Filed under: Dead Poets Society — 曹 tsao @ 10:35 pm

When we two parted

When we two parted
In silence and tears,
Half broken-hearted
To sever for years,
Pale grew thy cheek and cold,
Colder thy kiss;
Truly that hour foretold
Sorrow to this.

The dew of the morning
Sunk chill on my brow—
It felt like the warning
Of what I feel now.
Thy vows are all broken,
And light is thy fame:
I hear thy name spoken,
And share in its shame.

They name thee before me,
A knell to mine ear;
A shudder comes o’er me—
Why wert thou so dear?
They know not I knew thee,
Who knew thee too well:
Long, long shall I rue thee,
Too deeply to tell.

In secret we met—
In silence I grieve,
That thy heart could forget,
Thy spirit deceive.
If I should meet thee
After long years,
How should I greet thee?
With silence and tears.

Lord Byron

September 28, 2009

Sommeil

Filed under: Main — 曹 tsao @ 9:55 pm

Hagamos un trato

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.

(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Mario Benedetti, Poemas de otros, 1974

September 24, 2009

Écho

Filed under: Dead Poets Society — 曹 tsao @ 1:38 pm

No quiero que te vayas
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.

Pedro Salinas. La voz a ti debida, 1933

September 23, 2009

+73: The last day of Summer never felt so cold

Filed under: Dead Poets Society — 曹 tsao @ 9:28 pm

Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmòviles
el alta mar, la turbulencia sacra.
Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
en un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.
La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te aguarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré còmo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.

Pedro Salinas. Razón de amor, 1936

September 10, 2009

+62

Filed under: Dead Poets Society — 曹 tsao @ 8:07 pm

L’Eternité

Elle est retrouvée.
Quoi ? – L’Eternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.

Ame sentinelle,
Murmurons l’aveu
De la nuit si nulle
Et du jour en feu.

Des humains suffrages,
Des communs élans
Là tu te dégages
Et voles selon.

Puisque de vous seules,
Braises de satin,
Le Devoir s’exhale
Sans qu’on dise : enfin.

Là pas d’espérance,
Nul orietur.
Science avec patience,
Le supplice est sûr.

Elle est retrouvée.
Quoi ? – L’Eternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.

Arthur Rimbaud, 1872

September 9, 2009

I want to believe

Filed under: Dead Poets Society — 曹 tsao @ 1:28 pm

La nube que trae un viento,
las palabras que traen pena,
otras palabras las limpian,
otro viento se la lleva

Si unos ojos se te niegan
cuando les das tu mirada,
tú no dejes de mirarlos,
espera.
También se marcha la luz,
y aguardan las infinitas
miradas de las estrellas,
toda la noche, a que vuelva.
La luz es dicha redonda.
No se va; cuando se va,
va camino de su vuelta,
a los ojos que alumbrò.
La luz nunca estará muerta.

Si escapa de entre tus manos
esas manos que has tenido
tanto, tanto tiempo en ellas,
ajustadas a tu sueño
como el río a sus riberas,
no las cierres.
El agua es fiel a su cauce,
él solo, puede adentrarle
por sus caminos seguros
al destino que le espera.
De tierra tus manos son,
tenias abiertas
lo mismo que el cauce tiene
la otra, la suya, su tierra.
Volverán agua y amor:
a nadie deja vacías
las manos la primavera.

Si es que tu besar se encuentra
sin labios que le besaban,
no es que tu boca se esté
ya para siempre soltera.
Los pájaros tienen alas
que del árbol se los llevan.
Pero las ramas
de donde arrancò ese vuelo
saben lo que va a pasar
cuando echen las hojas nuevas.
Esos labios que no quieren
volverán a su querencia:
la boca en que se posaron
sus besos por vez primera.
No desesperes, amor,
tú tendrás lo que deseas:
si eres amor, de verdad
lo imposible siempre llega.
Felicidad. Destilada
por el tiempo en sus colmenas,
por horas que van y vienen
por el aire, o son abejas.
Aprende paciencia, amor:
el mundo es hechura alegre
de una celeste paciencia.
Ni los estrelleros saben
cuánto siglo sobre siglo
ha tardado esta belleza.

Y ahora, tan hermoso todo,
donde se posan los ojos
te espera una recompensa.
Mira:
aquí tienes a la rosa,
ayer cerrada, hoy abierta.

Pedro Salinas, 1954

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